domingo, 5 de octubre de 2014

TERCERA TUTORÌA


1  PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

¿Cómo interpretaría usted los problemas del conocimiento, a partir de la siguiente gráfica?





2.  EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO


El origen del conocimiento, para algunos, lo consideran de origen psicológico como lógico. Quien participa de la idea que la razón es la única base del conocimiento considera que los procesos del pensamiento tienen autonomía psicológica; y el que funda el conocimiento en la experiencia negará que el pensamiento tiene autonomía.

El racionalismo manifiesta que el conocimiento no se logra a través de la experiencia, sino mediante la razón que es la que genera conocimientos e ideas.

Otros juicios pueden ser válidos dentro de determinados circunstancias, según la experiencia; como por ejemplo: el agua hierve a cien grados o todos los cuerpos son pesados. Podemos juzgar que es así, pero no necesariamente tiene que ser así, porque estos juicios no tienen necesidad lógica y les falta validez universal. El conocimiento matemático es el modelo por excelencia del racionalismo y casi todos sus representantes proceden de la matemática.

La forma más antigua de racionalismo fue Platón. Para él la posibilidad del conocimiento proviene del mundo de las ideas. Las ideas son los modelos del mundo sensible que el alma contempló antes de nacer. Es un racionalismo trascendente. Para San Agustín, la verdad es irradiada por Dios a nuestro espíritu. Es un racionalismo teológico. 

En la Edad Moderna, Descartes y Godofredo Leibniz defienden la teoría de las ideas innatas. Según Descartes son conceptos, mientras Leibniz propone que existen en nosotros ideas en potencia como facultad del espíritu. Este racionalismo es inmanente, opuesto al teológico  y al trascendente.

El empirismo, opuesto al racionalismo,  manifiesta que el origen del conocimiento está en la experiencia, no hay nada “a priori”. Por cuanto, el hombre viene al mundo como un papel en blanco y cuando va pasando de una etapa a otra, lo va llenando de conocimientos.

Acerca de este problema, existen varias doctrinas que pretenden darle su respectiva solución: 

El intelectualismo designa la preeminencia de los factores intelectivos sobre
aquellos volitivos o afectivos; factores estos últimos gobernados por la voluntad, la intuición o por el impulso emocional. En su origen, la doctrina socrática habla de un intelectualismo ético que aduce que el hombre peca por ignorancia, debido a una errónea valoración intelectual acerca de cuál es el verdadero bien que hay que perseguir.

El apriorismo es una corriente epistemológica que intenta mediar entre el empirismo y el racionalismo. Emanuel Kant, es el autor principal del apriorismo, ante todo hace una crítica de ambas actitudes extremistas y luego, procura resolver el problema planteado. La actitud racionalista, sostiene Kant, es una actitud dogmática; además, aún admitiendo con el racionalismo las ideas innatas, ¿ cómo se establece la relación entre ellas y los objetos?.

3. OBJETIVIDAD DEL CONOCIMIENTO

Otras cualidades específicas de la ciencia, que la permiten distinguir con bastante nitidez del pensar cotidiano y de otras formas de conocimiento son las siguientes.

3.1 OBJETIVIDAD.
El concepto de Objetividad tiene su origen en el “objeto”, es decir en aquello que se estudia, sobre lo cual se desea conocer o saber algo. La objetividad significa el intento por obtener un conocimiento que concuerde con la realidad del objeto, que lo describa o explique tal cual es, y no como nosotros desearíamos que fuese. Ser objetivo es tratar de encontrar la realidad del objeto o fenómeno estudiado, elaborando proposiciones que reflejen sus cualidades. Lo contrario es la subjetividad, las ideas que nacen del prejuicio, las meras opiniones o impresiones. Para poder luchar contra la subjetividad es preciso que nuestros conocimientos puedan ser verificados por otros, que cada una de las proposiciones que se hacen sean comprobadas y demostradas en la realidad, sin dar por aceptado nada que no pueda sufrir este proceso de verificación.
Si la persona sostiene: “hoy hace más calor que ayer” y otra lo niega, en principio, no podemos decir que ninguna de las dos afirmaciones sea falsa o verdadera. Probablemente ambas tengan razón en cuanto a que sienten más o menos calor que el día anterior, pero eso no puede significar que en realidad, objetivamente, la temperatura haya aumentado o decrecido. Se trata de afirmaciones no científicas, no verificables, y que por eso deben considerarse como subjetivas. Decir, en cambio, “ahora la temperatura es de 24º C”, es una afirmación que, de ser verificada, adquiere carácter de científica, y que puede considerarse entonces objetiva.

El problema de la objetividad no es tan simple como podría dar a entender el anterior ejemplo sacado del mundo físico. En todas nuestras apreciaciones va a existir siempre una carga de subjetividad, de prejuicios, intereses y hábitos mentales, que heredamos de nuestra cultura y de los que participamos muchas veces sin saberlo. Este problema se agudiza más cuando nos referimos a problemas que más directamente nos conciernen, como los de la sociedad, la economía, la política, en todos los cuales puede decirse que de algún modo somos a la vez los investigadores y los objetos investigados. Por eso no debemos decir que la ciencia es objetiva sino que intenta, pretende, ser objetiva, tratando de alcanzar un fin que, en plenitud, es inaccesible. 

3.2. LA RACIONALIDAD.

La racionalidad es otra característica de suma importancia para definir la actividad científica, que se refiere al hecho que la ciencia utiliza la razón como arma esencial para llegar a sus resultados. Por eso los científicos trabajan siempre con conceptos, juicios y razonamientos y no con sensaciones, imágenes o impresiones. Los enunciados que realizan son combinaciones lógicas de esos elementos conceptuales que deben ensamblarse coherentemente, evitando las contradicciones internas, las ambigüedades y las confusiones que la lógica nos enseña a superar. La racionalidad aleja a la ciencia de la religión, y de todos los sistemas donde aparecen elementos no-racionales, y donde se apela a principios explicativos extra o sobrenaturales; y la separa también del arte donde cumple un papel secundario, subordinado a los sentimientos y sensaciones.

3.3 SISTEMATICIDAD

La ciencia es sistemática, organizada en sus búsquedas y en sus resultados. Se preocupa por construir sistemas de ideas organizadas racionalmente y de incluir todo conocimiento parcial en totalidades cada vez más amplias. No pasa por alto ningún problema o conocimiento sino que, por el contrario, pretende conjugarlos dentro de teorías y leyes más generales

3.4 LA GENERALIDAD.

La generalidad corresponde a la preocupación científica que no se interesa tanto por ahondar y completar el conocimiento de un solo objeto individual, como por lograr que cada conocimiento parcial sirva como puente para alcanzar una comprensión de mayor alcance. Para el investigador, por ejemplo, carece de sentido conocer todos los detalles constitutivos de un determinado trozo de mineral: su interés se encamina preponderantemente a establecer las “leyes” o normas generales, que nos describen el comportamiento de todos los minerales de un cierto tipo. De este modo, tratando de llegar a lo general y no deteniéndose exclusivamente en lo particular, es que las ciencias nos otorgan cada vez explicaciones más valiosas para comprender la totalidad de nuestro mundo.
3.5 LA FIABILIDAD.
La ciencia es uno de los pocos, si no el único, sistema elaborado por el hombre, que reconoce su propia capacidad de equivocarse, de cometer errores. En esta conciencia de sus limitaciones es donde reside su verdadera capacidad para autocorregirse y superarse, para echar por tierra todas las elaboraciones conocidas cuando se comprueba su falsedad. Gracias a ello es que nuestros conocimientos se renuevan constantemente y que vamos hacia un progresivo mejoramiento de nuestras explicaciones. Al reconocerse falible todo científico abandona la pretensión de haber alcanzado verdades absolutas y finales, y por el contrario sólo se plantea que sus conclusiones son “provisoriamente definitivas”, válidas solamente mientras no puedan ser negadas o desmentidas. En consecuencia, toda teoría, ley o afirmación está sujeta, en todo momento, a la revisión, lo que permite perfeccionarlas y modificarlas para hacerlas cada vez más objetivas, racionales, sistemáticas y generales.

Este carácter abierto que tiene la ciencia la aparta considerablemente de cualquier dogma o verdad revelada con pretensiones de infalibilidad, y es la que le proporciona una nítida ventaja para explicar hechos que esos dogmas no interpretan o explican.

http://soda.ustadistancia.edu.co/enlinea/frayedidsongualdron-epistemologia-1/teora_filosfica_del_conocimiento.html

http://tecnicopascualbravo.edu.co/inicio/actualidad/icfes_filosofia.pdf

https://docs.google.com/document/d/1phtzIUMplzfhi4VSHDFnQ29fEXNVzl2FZyFFIcbpw7I/edit

http://grupobunge.wordpress.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario