1 PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO
¿Cómo interpretaría usted los problemas del conocimiento, a partir de la siguiente gráfica?
2.
EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
El origen del conocimiento, para
algunos, lo consideran de origen psicológico como lógico. Quien participa de la
idea que la razón es la única base del conocimiento considera que los procesos
del pensamiento tienen autonomía psicológica; y el que funda el conocimiento en
la experiencia negará que el pensamiento tiene autonomía.
El racionalismo manifiesta que el
conocimiento no se logra a través de la experiencia, sino mediante la razón que
es la que genera conocimientos e ideas.
Otros juicios pueden ser válidos dentro de
determinados circunstancias, según la experiencia; como por ejemplo: el agua
hierve a cien grados o todos los cuerpos son pesados. Podemos juzgar que es
así, pero no necesariamente tiene que ser así, porque estos juicios no tienen
necesidad lógica y les falta validez universal. El conocimiento matemático es
el modelo por excelencia del racionalismo y casi todos sus representantes
proceden de la matemática.
La forma más antigua de racionalismo fue Platón. Para él
la posibilidad del conocimiento proviene del mundo de las ideas. Las ideas son
los modelos del mundo sensible que el alma contempló antes de nacer. Es un
racionalismo trascendente. Para San Agustín, la verdad es irradiada por Dios a
nuestro espíritu. Es un racionalismo teológico.
En la Edad Moderna, Descartes y Godofredo Leibniz
defienden la teoría de las ideas innatas. Según Descartes son conceptos,
mientras Leibniz propone que existen en nosotros ideas en potencia como
facultad del espíritu. Este racionalismo es inmanente, opuesto al teológico y al trascendente.
El empirismo, opuesto al racionalismo, manifiesta que el origen del conocimiento está
en la experiencia, no hay nada “a priori”. Por cuanto, el hombre viene al mundo
como un papel en blanco y cuando va pasando de una etapa a otra, lo va llenando
de conocimientos.
Acerca de este problema, existen varias doctrinas que
pretenden darle su respectiva solución:
El intelectualismo designa la preeminencia de los
factores intelectivos sobre
aquellos volitivos o afectivos; factores estos últimos
gobernados por la voluntad, la intuición o por el impulso emocional. En su
origen, la doctrina socrática habla de un intelectualismo ético que aduce que
el hombre peca por ignorancia, debido a una errónea valoración intelectual
acerca de cuál es el verdadero bien que hay que perseguir.
El apriorismo es una corriente epistemológica que
intenta mediar entre el empirismo y el racionalismo. Emanuel Kant, es el autor
principal del apriorismo, ante todo hace una crítica de ambas actitudes
extremistas y luego, procura resolver el problema planteado. La actitud
racionalista, sostiene Kant, es una actitud dogmática; además, aún admitiendo
con el racionalismo las ideas innatas, ¿ cómo se establece la relación entre
ellas y los objetos?.
3. OBJETIVIDAD DEL
CONOCIMIENTO
Otras
cualidades específicas de la ciencia, que la permiten distinguir con bastante
nitidez del pensar cotidiano y de otras formas de conocimiento son las
siguientes.
3.1
OBJETIVIDAD.
El
concepto de Objetividad tiene su origen en el “objeto”, es decir en aquello que
se estudia, sobre lo cual se desea conocer o saber algo. La objetividad significa
el intento por obtener un conocimiento que concuerde con la realidad del
objeto, que lo describa o explique tal cual es, y no como nosotros desearíamos
que fuese. Ser objetivo es tratar de encontrar la realidad del objeto o
fenómeno estudiado, elaborando proposiciones que reflejen sus cualidades. Lo
contrario es la subjetividad, las ideas que nacen del prejuicio, las meras
opiniones o impresiones. Para poder luchar contra la subjetividad es preciso
que nuestros conocimientos puedan ser verificados por otros, que cada una de
las proposiciones que se hacen sean comprobadas y demostradas en la realidad,
sin dar por aceptado nada que no pueda sufrir este proceso de verificación.
Si
la persona sostiene: “hoy hace más calor que ayer” y otra lo niega, en
principio, no podemos decir que ninguna de las dos afirmaciones sea falsa o
verdadera. Probablemente ambas tengan razón en cuanto a que sienten más o menos
calor que el día anterior, pero eso no puede significar que en realidad,
objetivamente, la temperatura haya aumentado o decrecido. Se trata de
afirmaciones no científicas, no verificables, y que por eso deben considerarse
como subjetivas. Decir, en cambio, “ahora la temperatura es de 24º C”, es una
afirmación que, de ser verificada, adquiere carácter de científica, y que puede
considerarse entonces objetiva.
El
problema de la objetividad no es tan simple como podría dar a entender el
anterior ejemplo sacado del mundo físico. En todas nuestras apreciaciones va a
existir siempre una carga de subjetividad, de prejuicios, intereses y hábitos
mentales, que heredamos de nuestra cultura y de los que participamos muchas
veces sin saberlo. Este problema se agudiza más cuando nos referimos a
problemas que más directamente nos conciernen, como los de la sociedad, la economía,
la política, en todos los cuales puede decirse que de algún modo somos a la vez
los investigadores y los objetos investigados. Por eso no debemos decir que la
ciencia es objetiva sino que intenta, pretende, ser objetiva, tratando de
alcanzar un fin que, en plenitud, es inaccesible.
3.2.
LA RACIONALIDAD.
La
racionalidad es otra característica de suma importancia para definir la
actividad científica, que se refiere al hecho que la ciencia utiliza la razón
como arma esencial para llegar a sus resultados. Por eso los científicos
trabajan siempre con conceptos, juicios y razonamientos y no con sensaciones,
imágenes o impresiones. Los enunciados que realizan son combinaciones lógicas
de esos elementos conceptuales que deben ensamblarse coherentemente, evitando
las contradicciones internas, las ambigüedades y las confusiones que la lógica
nos enseña a superar. La racionalidad aleja a la ciencia de la religión, y de
todos los sistemas donde aparecen elementos no-racionales, y donde se apela a
principios explicativos extra o sobrenaturales; y la separa también del arte
donde cumple un papel secundario, subordinado a los sentimientos y sensaciones.
3.3
SISTEMATICIDAD
La
ciencia es sistemática, organizada en sus búsquedas y en sus resultados. Se
preocupa por construir sistemas de ideas organizadas racionalmente y de incluir
todo conocimiento parcial en totalidades cada vez más amplias. No pasa por alto
ningún problema o conocimiento sino que, por el contrario, pretende conjugarlos
dentro de teorías y leyes más generales
3.4
LA GENERALIDAD.
La
generalidad corresponde a la preocupación científica que no se interesa tanto
por ahondar y completar el conocimiento de un solo objeto individual, como por
lograr que cada conocimiento parcial sirva como puente para alcanzar una
comprensión de mayor alcance. Para el investigador, por ejemplo, carece de
sentido conocer todos los detalles constitutivos de un determinado trozo de
mineral: su interés se encamina preponderantemente a establecer las “leyes” o
normas generales, que nos describen el comportamiento de todos los minerales de
un cierto tipo. De este modo, tratando de llegar a lo general y no deteniéndose
exclusivamente en lo particular, es que las ciencias nos otorgan cada vez
explicaciones más valiosas para comprender la totalidad de nuestro mundo.
3.5
LA FIABILIDAD.
La
ciencia es uno de los pocos, si no el único, sistema elaborado por el hombre,
que reconoce su propia capacidad de equivocarse, de cometer errores. En esta
conciencia de sus limitaciones es donde reside su verdadera capacidad para
autocorregirse y superarse, para echar por tierra todas las elaboraciones
conocidas cuando se comprueba su falsedad. Gracias a ello es que nuestros
conocimientos se renuevan constantemente y que vamos hacia un progresivo
mejoramiento de nuestras explicaciones. Al reconocerse falible todo científico
abandona la pretensión de haber alcanzado verdades absolutas y finales, y por
el contrario sólo se plantea que sus conclusiones son “provisoriamente
definitivas”, válidas solamente mientras no puedan ser negadas o desmentidas.
En consecuencia, toda teoría, ley o afirmación está sujeta, en todo momento, a
la revisión, lo que permite perfeccionarlas y modificarlas para hacerlas cada vez
más objetivas, racionales, sistemáticas y generales.
Este
carácter abierto que tiene la ciencia la aparta considerablemente de cualquier
dogma o verdad revelada con pretensiones de infalibilidad, y es la que le
proporciona una nítida ventaja para explicar hechos que esos dogmas no
interpretan o explican.
http://soda.ustadistancia.edu.co/enlinea/frayedidsongualdron-epistemologia-1/teora_filosfica_del_conocimiento.html
http://tecnicopascualbravo.edu.co/inicio/actualidad/icfes_filosofia.pdf
https://docs.google.com/document/d/1phtzIUMplzfhi4VSHDFnQ29fEXNVzl2FZyFFIcbpw7I/edit
http://grupobunge.wordpress.com/

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